Estertor
flama, fuego.
La Ciudad en movimiento.
Seres trasvestidos
trasnochados y frívolos.
El Orbe con sus males.
Los gerundios ya brotan del mismo escepticísmo
que los canallas sueltan al pelear en los bares.
Ovalos morenos anegados de tierra,
emparamados siempre del jugo del trapiche.
La urbe es molienda y Cétura lo sabe.
Todo destructurado en largos corredores.
Añicos, sólo añicos es lo que anda y calla.
La estructura del mundo se borra a cada hora
y son seres fastasmales los que arrastran sus pasos,
cayendo en naderías trituradas del Todo.
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