domingo, 30 de agosto de 2026

Heme aquí, en el vaho de Oriente

  Heme aquí, en el vaho del Oriente: 

     en vapores y hálitos y ruecas desgastadas.
     De todos los efluvios emancipados vengo
     al jardín de corolas que de las ramas manan.
     Orquestadas las rosas en su vaivén cinético 
     me siento a declamar mis mañas y manías.
    El Cielo es sólo piélago distante de mis miembros.
    Y el almácigo ténue me da color cobrizo.
     Como todos los nómadas descanso algún momento:
    Permitiendo a mi aljaba soñar con armonías...
    Siderales quizás, y también solitarias.
    Mi hogar es  este, el mundo donde poso los ojos.
    Yo ya quebré las lanzas que cargué sin motivo.
     Y anacoreta fuí en cuevas refulgentes.
    La frialdad de Príamo se hizo con mis muecas
    y los vientos de odio que llegan de mañana.
    Pero aquí me he echado sobre los intersticios
    de mi figura vieja fisurada a distancia.
    Entre la ambivalencia de todos los óxidos existo,
    cual pétalo pequeño que de las flores, cae.

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