Atesoré
el ciliciode los viudos
desvestidos:
Con la cabeza rapada
y agonías sin amigos.
En todo rostro pasamos
en cortos minutos largos.
Y es la realidad ingrávida
quien me golpea de mañana
con diez mil cuchillas largas
y maldades de navaja
que raja al ciervo con saña
y al siervo de otros, destaja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario