Amarillos son los cuerpos
y amarillas las palabrasy sobre los terciopelos
te rehaces cada mañana
en el vitalicio enredo
de tus marañas de pelo.
Que son capas solapadas
de tejidas cataratas
que en el horizonte trazan
sus puntitas cuneiformes,
como un solsticio que vaga
sobre aguas siempre escasas.
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