La línea del tiempo
atrapala paz que tiene tu alma.
Copas la copa de calmas
que a mí me fuera negada.
En la estancia existes y eres,
y te escoltan los colores
de una infancia ya lejana,
principesca y destemplada
por tu suavidad tatuada
en un tiempo tan voluble
donde fungías de númen
de preclaro gentilicio
a los poetas albinos.
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