Serena el gemir del alba
y sollozos de madrugadas.
Levanta tu copa y bebe
lo que no alcanza ceniza
y alegra hasta el mediodía.
Y descansa en esa aurora
que rutilante se asoma.
Ya no bebas más tus lágrimas
y vuélvete carcajada,
serenísima figura
a la que el alba destaca.
Y se soltará una estrella
si tu alegría la alegra
a no ser esfera pálida
o a relumbrar descocada.
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