Bajo la molicie
el robledescanza de las atroces
manos que lo han arañado
y con lívida sentencia
destrozan las casas viejas.
Hechas de madera roja
y versos de mariposa.
La muchachada y los hombres
de ésta casa que cuelgan
al lado de una ladera
como Dios lo dispusiera
una vez que comía dátiles
debajo de una palmera
junto a terrones sin tierra
y ríos de tez ligera.
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