Para qué mi existencia, si paso como todos ?
Para quién me extendí en cruces de caminosy fustigué mi pecho con azotares múltiples?
Todo marchó con otro: El cuenco de mis manos
en que el agua chasqueaba.
Huyó mi vida dulce, quizás a algún bohío:
Mi desolado Sol también marchó sin nada.
El respirar de todos me resultó fantástico:
Como hálito de luces que incendian las metáforas.
Del vientre fuí: Del vientre de mi azorada madre.
Quien flageló mil veces mis sentidos dormidos.
Fuí lava y fuí ceniza y manchones de olvido....
Y perorata lánguida que se fué disecando.
Descanso con la tierra tres metros bajo ella,
junto con las radículas que asaltarán los pájaros.
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