La hoja
tiembla sedosabajo otras ramas sin sombra.
Relumbra en las tarde fluída
en su densidad de oro que va alumbrando mi vida.
A La hoja yo decoro, según sea su gentileza
y veo sus relumbres de reojo, cuando calla a las tormentas.
Cerca de ella, Oropéndolas la custodian y la albergan
y un crujir de mariposas la toma por lis o rosa.
Se mueve sobre otras ramas como arlequín o falacia.
Más el viento le es castillo donde proteje sus brillos.
En el jardín de la niebla, sólo esa hoja navega.
Y la traspasa la tarde con armonías peregrinas
hacia sitios exhultantes
donde engalana la vida de los seres matinales.
En sus bailables parajes, se hace esa hoja vibrante.
y se decanta en ser joya, mayor que toda corona.
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