domingo, 30 de agosto de 2026

A contraluz comprendes

   A contraluz comprendes la luz de mis señales.

       Ves mi bien inherente, la paz en la que paso,
       la bahía de bondad que perfora mi cuerpo:
       La cantata soñada que me entrega la Luna.
       Lo que fué calmo en otros, fué más que calmo en mí.
       Mis manos de cariño en añil se extendían sin añicos
       a tu cuerpo sin años, de depurada aurora.
        Tu torso sin mí era sombras y páramo que vaga
         y no se diluía en deslustradas manos
         más en mi eras fuego, trino de luces, besos:
         La caricia exudada que permitió la luna.
          Y la flor más rosada que permitiera el fuego.
          Anclada entre navíos y arena sin bajeles
          no eras sin tu sello de fulgurante aurora.
          Yo presentí tu hambre en mil bahías vastas.
          Buscabas mi epitelio y tórax de caminos.
          Como a higuera silente fuí alcanzando tus frutos,
          tus madejas, tus formas, la voz de tus oráculos.
           Y a mi centro termal te conduje, dormida,
           para que bien flotaras sobre mi plexo entero. 

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