Esta es mi selva: salvaje con sus cantos coloquiales.
Con su andamiaje encendido y distendida entre rosalesque hay tras sus laberintos, de antiguas voces fluviales.
Cada hoja en su estribillo, vibra y se estremece en vivo.
Hay dédalos que son fuegos apagados de recintos
donde hubo tolvaneras que entre túneles se hundían
con dulzor de hierba vieja y de oscuridad bicéfala.
Ella duda de sus dudas, entre sus hojuelas negras.
Piso y ya crujen las ramas de mis pies y mi coraza
y se quiebra la madera de lozanía postrera.
Todo en su mundo es de asombro y atado lo vigoroso.
Los lemures en las rocas la ven cual pétrea corola.
Paraíso y desencanto con lugares biselados
y trechos por donde pasan las águilas sin sus alas.
Esta es mi selva indiscreta, sin mar de fondo o siluetas
que se consume en su danza de arbolitos que no callan:
Cada piedrecilla tiembla por sus rutas manifiestas,
y desde lejos la veo pluralizarse en mis sueños irreales.
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