Amanezco y anochezco en páramos resquebrajados:
Todo él, inmensa grieta y hendidura que se aleja.Voy por los escaños lánguidos de exiguas escaleras
trepando, a veces reptando, por la desgastada estepa:
No hallo volcánes ni géiseres, ni vientos color canela.
Paraje desdibujado es, como palma de mis manos.
Siempre pasa el infinito porque siempre está de tránsito:
El Universo es abstracto, extendido y corrugado.....
Y sus estrías regulares agreden al celacanto:
submarino y arrugado.
El mar hace sus nacientes donde se seca el estuario,
a veces de aguas dulces o de goteos salados.
En mi apariencia me muevo sin molestar a elementos,
recién cocidos en fuego o de congelado adentro.
La hora no se detiene porque es onírica y loca.
Y se amotonan minutos e imperturbables segundos.
Nadie detiene a los años en sus bólidos macabros.
Me avejentan y me duelen con pesos de mi epitafio.
Yo me oscurezco en lo verde por más que pinte vergeles
y pasaré sin mi cara y encarecidas palabras.
Añoro morir en sal para océanos cruzar
y comprender los orígenes de las agua y sus matices.
Pero en mi periplo existo y siempre me siento en vilo.
Donde el reloj parará, que me siembren bajo tréboles
para en ellos descansar.
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