Caen, caen
las cosas al centro de su nombre:A las hogueras pálidas que trizan los caminos.
También cae el apego hacia su sepultura,
y hasta los argonautas que buscan vellocinos.
Y los puñales nobles separan piel y sangre
que caen en su silencio como yo en mis olvidos.
También se precita la luna ya menguante
y guantelete corto al que una hoz, permea.
Todos mis pensamientos, mis oprobios e incisos
descienden entre rocas, pernos y manantiales,
a donde ya Altazor ha dejado su risa
y esa caída es cántico de sinuosos matices.
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