Van creciendo tus mundos en mís manos tan pardas:
Se acogen a mí, ser de misericordia y algo de ostracismo,que ha de mucho anduvo activando palabras.
Toda eres grácil pompa con sabor a deriva.
De mi piel atinada se concretan tus manos,
como si para besármelas es que allí nacieras.
Pero soy el deudor de ósculos en tu frente:
Aquel que, tras bambalinas, te ve motivo sólo.
Plena de toda gracia que acarician pupilas.
Ríes en los pináculos más altos de las flores.
Y tranquila pestañeas sobre mis prados albos.
Eres tú la materia primitiva, el precámbrico de mi ser de falacias:
El punto central y ciego que es orígen de vida.
Armoniosa divagas sobre las caracolas y las aguas termales
a las que siempre corro si me ataca la Luna.
Enredadera eres y hoja que sirve savia
y la miel más templada que colmará mi boca.
Te formaste en mi otoño para que contemplara
que las dádivas vienen en los tiempos de angustia
y que lo que me lastra tú puedes despojarmelo
con tu candor de fuego y besos residuales.
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