Sube el viento,
sube el alma,sobre los lomos de un cielo
matizado de sabores
y azúcares milenarias.
Y hay abejas transparentes
dando su miel, de mañana
a los que no son ingratos
con los que caen en desgracia.
Todo es revoloteo
si mi alma corteja al viento.
Y esas escenas espían
los indulgentes cerezos:
Seres de lenguita larga
que mascullan sin silencio.
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