Soy el incomprendido:
El que corta a los cisnesque a todos interrogan
en su estanque ostentoso.
Mi muralla es oscura
y cercena canarios
y no permite ósculos
mi gran cadencia suelta.
Aquel que me comprenda
debe tener las llaves
para entrar en mis ínsulas
tan llenas de castillos
y notas serenísimas
bailando en contradanza.
Y yergo mi estribillo
junto a las negras yerbas.
Que me descifre aquel
que trasmigar no pueda
y entre en el sacerdocio
de mi enígma en penúmbras.
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