Me hice de agua y viento
y coralinos destellos.
Mis dedos ?: Los hice de flama
ramosa y articulada.
Y vine a ti, viento en vela,
para horadar tus arterias
y tus campos genitales
regar con semila nueva.
Dentro de ti yo me paro
con suspiros más que ingrávidos:
Hago florecer tus algas y unos ritos de cebada.
Como cereal ya hecho te devoro en nuestro encuentro.
Aunque por dentro yo haga una llovizna de besos.
Te permutas en las algas, musgosa y desaliñada.
Lentamente yo perforo tus latidos y tu ombligo
ante los ojos atónitos de un ciego que me es por testigo.
Y te pulo entre la niebla en que vagan existencias.
Yo sólo soy el que traigo magnolias entre los brazos,
y recito, pendular, tu advenimiento seglar....
Aunque intimamente percibo en ti una tierra de hijos.
Entre recitaciones pardas musitaré que me agradas.
Y seré en forma de higos para alimentar suspiros,
mientras me doran tus mieles, que no logran disolverme.
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