Lenta y sosegadamente
se acercan a mí tus volúmenes y tus espigadas formas.Las redomas que suplico, bien tocadas por el viento.
Un cuerpo, tan sólo un cuerpo muy pincelado.
Y mi latido ha huído ante tu latir naciente
que es dislate en labios míos: Siempre pálidos y níveos.
Sólo hay lumbre en ti: No hay noche pues mis espectros se han ido.
Lejos, hacia las Antípodas donde lo oscuro fenece y todo brilla en sus hilos.
Serena como agua corriente que ha serenado mís ríos
y junto al marfíl yo yazgo sumergido en tu infinito
cuerpo de sesgos lucientes , dorso de ser coralino sobre los lechos ardidos.
En aturdimiento veo pasar tus trazos elípticos
y ese vendaval deseo.... Tan entregado a tus mimos.
Tornado eres que arrastras todo mi querer en vilo
Echándome en las nacientes de tus vértigos
sigilos
en tu modestia sobre este tálamo mío, que recoje tus praderas
y ese tu andar exquisito que creo es relicario ya de tiempos consagrado.
En tus cielos que, nimbados, me hace sentir como cirro
desecho entre desechados
y sacrificial sacrificio que se orla en los silabarios
del amor ya sometido a ser castigo naciente y morír como sencillo
ser apenas incipiente, que anhela tener tus riscos, plazoletas y redomas
y la anchurosa galaxía de tu cintura en mi cama
que hipnotizado, suplico.
Trae todo tu horizonte y tu maná ésta noche en que aspiro vinos tintos
explayado en tus amores y ese encanto verdecido
que enciende cielos de lirios y nardos en sus rubores.
Y perezco en lo excesivo de tus matices: Mis gríses
sepultalos con tus giros, pues me eres por metralla.
Tú, reina de mil topacios: La de candor excesivo.
La que funda la realeza y todo lo diminuto se hace más disminuído
ante portentosas formas que tienes en tu corpiño
y muslos de oro macizo que se tornaron pulidos.
Llévame a las altas rocas y a las cimas del delirio
o encierrame en esas fosas de caballeros recluídos
que soñaron, mariposa, caminar por tus sonidos
y vértices de topacio que aquilatan toda mano
entre tus senos erguidos, a la hora cuando estalla
el mágma en cinco sentidos.
Y tu inmenso ser gravita sobre los residuos míos.
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