Hay campanas en mi
almaque hago repicar con calma.
Y recojo la ambrosía
de los Olímpicos dioses
hechos de mala semilla.
Quizá se salve Artemisa
que es elocuencia benigna.
Y mujer que en su agua limpia
salpica y a otros purifica,
pues dejó las aguas malas
para hacerse agua bendita.
Y su inocencia recorre
los ríos de las delicias.
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