El jilguero
dicta cátedrade silbar entre guayabos.
Y picotea la fruta
con algo de sabor a mango.
Y todo fruto es delicia
para niños en harapos.
Que sueñan con habichuelas
aunque ya no les dan cena
y se vendieron los platos
al jefe de la molienda
donde se trituran gallos
y se venden sus espuelas
como de oro agarrotado.
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