domingo, 30 de agosto de 2026

De tiempo en tiempo

   De tiempo en tiempo piso toda hoja caída:
         De abedules o árces o rojizas presencias,
         crujen como ramitas por horas, disecadas:
         Y no se ablandan solas por más fuerte que intento.
         El cristal está roto y, fuera de él la ventana
         desecha viejas flores y recuerdos flamígeros,
         cuando fué ígnea la roca y el agua maltratada
         con miradas de un fuego que se va incrementando. 
         He ahí mi cabaña de troncos derruídos,
         que no visita el sueño pues siempre está de viaje.
         Toco mi barba seca y siento mi inconsciencia 
          y el destartalamiento de todos mis mareos.
         Y también se desmaya el Sol inconsistente,
          quebradizo y maleable cual soledad que llega
          con frágil desmemoria y ápices de herrumbre:
          A la que siempre atrapa este bosque de piedra.
          Débil y quebradizo como el más frágil endeble
          me desdibuja el árbol de petulantes ramas,
          y se borran las cuevas donde el Cují se esconde
         al escuchar los trinos de esencias que no llegan. 

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