Al instante me debo:
A esta, mi inerrancia que jamás vivió tensa.A la palabra escueta entre líneas escuálidas
y a los años bisiestos, por siempre repetidos.
En mí se halla el origen de todo sedimento
y soy esa borrasca que forma tolveneras.
Para mí fué la mirra en tiempos epicúreos
y el bien supremo fuí para Helena de Troya.
Yo creo el artilugio que procrea al espejo
y soy ese armatoste que doblega moléculas.
La palabra es en mí como yo en la palabra
que revolotea al momento de vidrieras caídas.
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