Amigo: Dónde estás ?
Escritor eminente que sellabas memorias y el tiempo te hizo reticente...
Amiga del tiempo silente: Por qué no entretejes líneas
tú, que sembrabas cobalto y jamás fuíste evasiva.
Que deshonor o qué ultraje se los ha llevado a ambos ?
Los secuestraron a dos los recuerdos de la esquina a la que el luto a doblegó ?.
Aquí, yo me recuesto en la encina y reenciendo mis recuerdos
y en la frialdad lamento ya no conseguír enigmas
por ambos garabateados y sin plétoras de inquina y joyeles en las manos
que el tiempo ha defenestrado por no verlos mis pupilas:
No anhelaron evasivas de las portensosas letras con potencia más que digna.
No sé de uno o de ninguno: Ya no laten en la hoja con letra que no se bordan.
El tiempo, enemigo nuestro, a todos traga en sus olas:
Al parlanchín y al aciago que siempre pidió limosna.
Amigo, amiga: tragados por la tierra se me antoja verlos con púrpura sangre
tiñendo al sepulcro, haciendo más raíces genitales y destrozando cimientos
de éste orbe que gravita con los cantos de sus muertos.
Hagan que todo resurja desde el centro del planeta
y entre raíces y ramas sean sus rimas que destacan
donde acaba la alabanza
y el rostro se vuelve óvalo que a los tinteros opacan.
Siembren ciervos y palomas y den su virtud al bardo para que su númen corra
y estetice, postrimero, el volúmen de las rosas, los altares de las formas
más bellas de las violetas, den su perfume a las rosas
y una vid al vinatero para que celebre ahora
existir en su momento
y sea de lo hermoso crédulo....
Así, celebraré mi morir, mientras degusto la miel y me destruyo en mi piel
ya carente del abríl donde reinara el Jeréz.
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