Vasto vacío de hielo
sobre engranajes galácticosque retuercen carne y hueso.
Vira en el aire la escarcha
que a algunos, satirizara...
Y no sabe de bemoles en sus fríos horizontes:
A otro cielo marcharé, con mi heráldica en la piel.
Y bajo mil prados gratos extrañaré al celacanto
y a mandrágoras de barro
que siempre sembré en mi barrio,
lleno de antiguos oráculos y vástagos desenfrenados
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