miércoles, 26 de agosto de 2026

Tus ojos ( A Octavio Paz )

 Tus ojos hablan silencios:
    Mar de olas en pródigo descanso.
    Claro de hojas asentadas
         en el jubiléo de tus cantares verdes.
   Una verdad de fuegos se dibuja en ellos,
   con la grandeza misma del excelso topacio.
   ( Quizás, algo serpéa en ti y no lo atisbo )
   Tus estelares ojos, poblados de esmeraldas.
   Si parpadeas, todo en mi ser se pulsa
   y se abren las puertas del mar y sus topacios.
   Lentamente, te adhieres a mi sombra:
   Girasol de grandeza con sesgos de relámpago.
   Alta gota de luz y manantial erguido:
   En tus vapores se desliza el cielo.
   Cuando ríes mis adentros adoran
   La dorada guirnalda de tu tez constelada.
   Hoy estás callada, mi tempestad de humo.
   Y, desde los íris tuyos, los pájaros no cantan.
   Más tu silencio verdecido mueve mi follaje,
   y lo que atado a mi ser pasa y desaparece.
   Sentada como lirio en lugares amados,
   siento hambre de tu grandeza y tu timbre de lumbre:
   Me desharé perpétuamente si eso es lo que deseas
   para apartarme de ti y de tus fatigas
    y luego rías, con pureza de canto,
    arrebolándose sobre ti los cielos.
    Las claves de los cielos hacen en ti morada
    y rebozan en ti y en tu espacio pequeño. 
  

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