Sube aquí
sobre las ínsulas a su Océano amarradas.Trepa arriba, hacia mis ecos:
Hacia el cielo de mis truénos.
Los reflejos van marcando los peldaños:
Pon en ellos tus pies bellos
de fulgor arracimado.
Fluye con toda cadencia, a este lugar sin flamas.
Portadora de los fuegos
ven y olvida a los tormentos.
Ven sin flechas en las manos a éstas témperas azules
donde me he liberado.
Como tromba de bemoles asciende hacia mis acordes.
Ven y rezuma en lo máximo de un Paraíso encantado.
Ponte tu capucha roja y, por zapatos, coronas.
Aquí andarás descalza, primorosa y alhajada.
Asciende sobre los vértigos y mírame como mira
la que marea al que sueña en su modo delicado.
Fino, tu cútis perfila parsimonia y melodía.
Asciende sobre los áticos y, en las alturas trasciende,
Hacia donde ulula el rayo y se hace fuerte el relámpago.
Mírame en todas las gotas que caen en campanarios.
Hasta aquí asciende y trénzate a mí que me hago verano
Para derrumbar tu frío y temores adheridos que traemos como dardos.
Ven y completa mi copa esculpida color rosa.
Más ven a mí sudorosa, y de estirpe caprichosa
Y hagámonos en el centro de los vibratos más altos
Y entre los dos esculpamos cuerpo de amor derramados
sobre deltas y meandros.
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