Percibo el mundo:
Te toco entre la transparencia y el silencio.Ante el inmenso sosiego de las piedras
y la textura glacial de los minutos.
En la anchura de toda tu pureza
se constituye un talle que se admira:
Una clineja con un sobrante de agua
Y un vaho amalgamado como un todo.
Cada minuto revela tus minutos,
esbelta copa de luz ya levantada
entre potencias y páginas de fuego.
Fué con tus pechos que creaste un mundo
donde nada encuentra algún declive.
Monzónica cual tempera en la pátina
te asientas sobre óleos exquisitos:
Tú y los valles de flores rebozadas
de cantos suaves y de rubor de pájaro.
Por ti, esculpida en mis sueños, te entreveo
más allá de lo que alcanza mi mirada.
Pienso en tus plateas en ensueños.
Tu color viene de prismas quietos,
y cada luz se dispersa por tus valles.
Delirio del delirio: Poesía
elevada más allá de los pináculos.
Tu elocuencia en querer se vivifica
acendrada en tus manos de topacio.
Inmaculada, levantas los lirismos
y en ellos deambulas depurada.
Como la Tierra eres y sus secretos
y como el Universo que conquista a sus astros:
En los destellos del espejo te he besado
y en la luz de los lirios te escribía
como a mural en lumbre de reflejos.
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