Pasearé
entre los bemoles
que todo músico sueña:
Rodeado de los faroles donde abrazo faroleras,
acurrucadas de noche: Cuando yo no estoy se inquietan
Y vueltas viento corretean la suavidad de mi alma a una hoguera arrimada.
Yo soy el que podo siembras con la potencia del pólen
y cabalgo sobre el númen mientras acomodo tierra:
Tierra en que, los abedules, se hacen casa de madera.
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