Para quererte amor, es que he nacido:
Provengo de las lágrimas del agua.De las arteras y malas pequeñeces.
Del fuego aterido que tirita, en la fragilidad de las gargantas.
Fundamentalmente sé que provengo de los restos de pájaros dorados.
De los ojos que muestran morisquetas.
Del viento vago en tempestades necias.
Todas tus hojas y playas de mañana penetran al filo de mi oído
y de mis ojos asentados en lo frágil, donde se hacían claros mi epitelio.
Erés la Égida que aloja mi romanza, y la frescura aún no atardecida.
Si me demoro en mis mirares es porque quiero
absorberte del todo, oh ser acaecido.
Hállanse en ti las alegrías y las danzas
Y el mayor aliciente de vivir te he encontrado:
Incentivo que a mi incentivo amplifica
cuando te vistes de luz en las ventanas.
Sueño de éteres que renaces en grandeza,
alta torre del mundo que sobre mí se avista.
Ósculo sentenciado a ser ósculo vibrátil..... Y mi gardenia larga donde siento tu luna.
De los artífices de antaño fué tu cuello, primado de blancuras muy largas.
Yo, que me arranqué de los sitios de tristeza, eximido de mostrar mis harapos,
Vengo a ti, un tanto alicaído.....Sabiendo que he nacido para amarte.
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