Mojada, empapada,
tersa, con tacones y caderasbaila la mulata bella,
aunque diluvie en la fiesta.
Va vestida de naranja
y de otras frutillas mansas.
Para danzar ha nacido y,
aunque triste y cabizbaja se vea
de ningún tambor se aparta.
Hasta que la noche rompa y el día la satisfaga,
Bailando en la misma roca donde su madre bailara
con sus estampitas santas
a veces, llenas de escarcha.
Con esos ojitos dulces a culquiera ella arrebata
algarabías fantásticas, repetidas de mañana.
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