Miro la flor:
su candor que rezuma entre las piedrasmiro al pétalo en el aire
que no entiende de molestias.
Y entre hombres y animales,
su recta raíz se humecta
en las aguas celestiales que el cielo deja en sus ferias.
Maravilloso el pistilo quien en virginal abrigo
a las corolas consuela con su angelical esencia.
Miro el color de las rosas, las cayenas y las begonias
flotando, hora tras hora
sin quejumbre ni derrota.
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