Metódica y sin estampida
surco el color de la rosa,la tragedia de la Orquidea
y a la sepulcral gladiola
sollozante en sus esquinas.
Y mi alma también mira al clavel
que empieza a palidecer
ante gemas diluídas
que bordarán la campiña
con flores que no den hiel,
mas sí hojas de caricias
y me brinden aguamiel.
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