Me cruza la luz:
Reculoy caigo de las terrazas
donde se adormece el vértigo.
y suspiros nunca calan.
Tu brillo es un refulgor de lumbre
que saca de mí el grito
que se retuerce sin ganas.
Bruñida en esmaltes de Oro
ya tu voluntad me atrapa
y me lanza de volandas
cuando me abrazan tus brasas,
junto al gallo que palpita
antes de llegar mañana.
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