Intrincados
los coloresde la rosa cuneiforme
que alabaron tatuadores con sus cinceles de bronce.
En su textura escarlata y su rigidez rojiza, la rosa seduce al alma
llena de bellaquerías
y hasta en insanías pálidas.
La frescura de la rosa siempre aromatiza casas y las guarda en hermosura
mayor que las pieles blancas....
Y la atrevida muchacha se zarandea en sus barandas
dejando en ellas su anemía: Sus pomulos arrebatan ese carmín de candela
que infesta al pueblo de fiesta y hace reducir la labia
al paso de una morena bien formada y de rítmicas zancadas.
La viola reta a las flores a un concurso de hojas de resonantes colores....
Y siempre gana la rosa aunque lo odien las begonias
y haya flores enojadas que sus maravillas alzan.
Hasta la orquídea es princesa más no es esbelta reina
como la rosa encendida que es madre y es madriguera
y que redefine el templo del artista en su pináculo,
siguiéndole candeleros con sus clamores de fuego y ese flamígero gesto
de la rosa que se entrona con la sépia de su cetro:
Todo la rosa sazona de esperanza más que malva y sinceridad templaria.
La margarita es esclava de saber que su belleza para ganar no le alcanza
y el nardo triste contempla que aunque sea cotizada aún le sobran carencias
y ese linaje de perlas que odoriza la pradera y reconstituye hembras.
Rosa: Para ti estas líneas que me dió la mariposa ante ti sintió plomizas
sus alas y declinó el dártelas: Deferente ante tu sombra, que mil maravillas tiene.
Y cae la deprecativa, que optar a ser tú contempla y es mínima competencia
que la harán ramita efímera..rodeada de sanguijuelas.
Para desatar el fuego lúdico de los amantes que te encontraron primero
dándole forma al incienso y creando el color bermejo y algo amarillo
para labios en incendios: Apetecibles y tersos.
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