Incuestionablemente
rescatasla grandeza de tu cuerpo:
De Luna que no se pierde y jamás en fatiga.
De las luces recobras tus hombros y tu pelo.
El viento de revuelos, muerde tu cuerpo verde:
Sin soledad ni hielo: Sólo así, florecida.
Tu espalda petrifica los ojos que desplego
por tu velámen ancho, de Sol y brasa hirvientes.
Como torrente eres y la suma de tu bruma
recorre adolescente tus valles, tus moradas.
La verdad que aparece develada a las velas:
La silueta silente que busca ser besada
en éste tu planeta que es un mundo de vidrios
que caen sobre las mesas de las jamás amadas.
No perdura mi olvido de tus frutos y frondas:
Como una Patria eres a mi ser de naufragios.
Sin tempestad, sin viento, sin olas sucesivas
machacaré mis besos para que al fin los bebas
y sepas los prólogos del amor, del sabor a verano...
Y la cesta de sueños que doy a mediodía.
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