Nunca pensó Hipatía
que un gran amor la esperara
muy cerca de Alejandría
y que Platón escapara
a los brazos de María:
Pues filosofar no es nada
al lado de ser amada
y la alegría de no ser sabia:
Y por querer arrastrada
muy muy lejos del saber:
Al romance del humilde que siempre es sencillo y fiel.
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