He hallado
en tus pupilasaquello que me enajena
y que me estima por pérdida.
Tu vítreo es esmeraldino,
y sobre ellos expío
mis delitos y mis culpas
metidas en escondrijos,
de esta mi conciencia helada
que nada sabe de nada.
LLevo por dentro un martirio
que no conocen amigos
y una dolencia de llagas
que pondré ante el crucifijo
que viene de los Nortes míos.
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