Esquirlas
llantosaliva y sangre en cada esquina.
Se hace rojo el fusilero
al calibrar unos pómulos
con más de un balazo adentro....
Aquel que al prójimo mata debe de morír primero
sin absolución ni rezos.
No olvidaré las bajezas de los que abatían cuerpos
y perforaban diafragmas en indicados momentos
de risueñas peroratas que serán dolor postrero
cuando se cuelgue su alma y se aleje de su cuerpo.
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