El pan del pobre tiene, su rúgula de piedra
y lo áspero del bronce, por siempre contrahecho.Todas las lonjas brotan de la mesa de piedra
cubierta por reptíles, lémures y despectiva lepra.
Hay remiendo en los odres para zurcir el líquido
y algo de agua trémula regada por los labios
y vinos corrompidos que a algunos da remiendo.
Desde el sereno nace esa mesa de rocosa
sin sabor aromático: De ceniza o cadena o huída mariposa.
Y todo lo que se come es veneno pequeño
y laja despojada de los ajados ríos: de muy pequeño hechizo
y de olor disecado, tal como los terrones que olvidaron ser tierra.
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