Dímelo
con los ojos.Dímelo
con el alma
y toda tu entereza.
Enséñame, señálame, lo que de mí requieres.
Crúzame con palabras inaudíbles al oído.
Inunda con saberes a mí, que ha ignorado
aquello que requieres que mi mente recoja.
Quizás hubo señales que mi ser no entendía.
Haz aquí una humareda de intenso humo blanco
y desnuda verdades para mí, imprevistas.
O si quieres deletrea con tus dedos albinos
esa verdad esquiva que no atino a aferrárla.
Enséñame, preciosa, tus regias certidumbres
y aquello veo callas dentro de tus entrañas.
Jamás supe de letras y no sé de conceptos:
Se básica conmigo, belleza acaecida.
Pues soy elemental, como el viento en los rostros
o el agua que acarrean temprano las esclavas.
Ayúdame a entender con ternura discreta
que es aquello que anhelas y jamás lo he notado.
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