miércoles, 26 de agosto de 2026

Día

 Sobre la piedra agónica del día
   bebo un cuenco de soplos: Me disipo
   y aparezco asiendo mis muecas y reproches
   ante la delgadez tan lánguida en que vivo. 
   Pruebo la soledad, la embriaguez del vinagre,
   el mar aguado que pierde su firmeza
   ante los trinos tímidos de un pájaro
   que baila al viento sin toquetear el aire.
   Rechino con las más necias repitencias 
   en el silencio que a la roca eriza:
   Amarillento vástago del yeso:
   De humo ciego y miembros sepulcrales.
   Es mi miedo lo que quema mis llagas.
   Es la impericia de garras amatistas
    destrozando mi todo almidonado.
   Soy sólo aquel que fué en sus semejantes,
   quien tuvo voces perdidas cual gramófono.
   El que nació de mala levadura.
   A quien sutentó el desierto sin frutos,
   lleno de castas de arenas arteriales....
   El que bailó sin alcanzar la vida
   y perdió su pronombre en varios áticos.
   Me llena la soledad que exudan los salitres
   y me mantengo solo, sin ánimo en las manos.

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