Asír tu voluntad: Tu poesía hiela mi llaga dulce
y se repone de la quemadura de los fuegos insólitosque se coló en mis miedos y silencios pequeños
y en el deseo de mis labios todavía no besados:
Agua eres que jamás se detiene y se alisa, de incontenidos cántaros,
también lluviosidad que lava al semejante, dándole úmbra pacífica.
Perdurable pareces la paz que nos sustenta y el soplo que me abraza:
Repartida entre todos, de buena levadura y das paz al más grave
hombre que rompe su camino y se extravía en su esquina.
No pasas por donde medran los grávidos e infames, y no les das tu pan
tu cosecha de amor extrovertido, las migajitas nimias de tu mantel primero
donde hasta cena el tiempo, de ámplios paladares.
Mi vida y su sudor me dieron el Paraíso breve de mirarte de lejos:
Y fué allí mi agonía
como primera gota de amor que contuviera mi corazón ajado y siempre disruptivo.
Supe que fué humano mi corazón al sentir la risa de tu campo,
el viento que te sonroja y ese latir primero que busca de beber
de ti río de cauces y cruces intranquilos: La que tiene la copa del querer,
la metralla del muy injusto olvido.....Y el sabor de lo indómito.
Como el mar te sonríes y te creo mi fábula y accedo a hacerte sueño
y percibirte toda de pureza ciertísima cuando truenan los rayos y me vuelvo friolento.
Más inmisericorde para mí, revelado ya lo que es un ósculo en pleno sentimiento.
Presentí la certeza de mis primeros besos: Suaves y no procaces
de brío extraordinario y belleza purísima y el sesgo de tu mano sobre la boca mía.
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