Arrebolados los fuegos
azoran y ruborizanal vocablo que se enciende
y que arrebata caliente
finísimas estructuras
de mi amor, que en hendiduras
hace sus flechas ardientes:
Y las lanza en curvatura
sobre mis sienes en sierpes
que, coléricas, se pierden
entre espaciosas cinturas
de vasallas diligentes...
Quizá algua odalisca
entre unos brazos se entregue.
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