Al viento no bendigo si no besa tu frente:
No es viento de mendigo ni viento adolescente.Tan sólo cielo mísero que en nada se perpetúa.
Hija del cielo: Hija de vibrares calientes.
Pones la mesa a todo obrero y das hogazas,
con silencio asertivo alimentas a aquellos
de cara ya vaciada y de nombres borrados.
Figurativa eres y de honrosos caminos:
Realista y y alegórica: En tu bondad me pierdo
Y aparezco en las hojas místicas del aceite.
Compartes y repartes la humildad en tus dádivas
y el egregio presente de tu fiel compañia.
Preclara les escuchas sus luchas y dolores:
Eminente y perfecta, amiga esclarecida.
La que a todos nos oye, ilustre y eminente.
No puedo deternerte de dar sinceridades
y ese afecto estridente que, ensordecio, asiente
en lóbregas historias y tregedias dolidas.
Das vino, pan y leche y tu calor sin oprobio.
Abrigas a los seres privados de cobijo
y el pundonor se extienden a los que nada eran
pues la dignidad nace en los seres sin honra
cuando una amiga viene y le oye sin ambajes
con esa sutileza de bien amada hija.
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