domingo, 30 de agosto de 2026

Al viento no bendigo

   Al viento no bendigo si no besa tu frente:

         No es viento de mendigo ni viento adolescente.
         Tan sólo cielo mísero que en nada se perpetúa.
         Hija del cielo: Hija de vibrares calientes.
         Pones la mesa a todo obrero y das hogazas,
         con silencio asertivo alimentas a aquellos
         de cara ya vaciada y de nombres borrados.
         Figurativa eres y de honrosos caminos:
        Realista y y alegórica: En tu bondad me pierdo
        Y aparezco en las hojas místicas del aceite.
        Compartes y repartes la humildad en tus dádivas
       y el egregio presente de tu fiel compañia.
         Preclara les escuchas sus luchas y dolores:
         Eminente y perfecta, amiga esclarecida.
         La que a todos nos oye, ilustre y eminente.
         No puedo deternerte de dar sinceridades
         y ese afecto estridente que, ensordecio, asiente
         en lóbregas historias y  tregedias dolidas.
         Das vino, pan y leche y tu calor sin oprobio.
         Abrigas a los seres privados de cobijo
         y el pundonor se extienden a los que nada eran
         pues la dignidad nace en los seres sin honra
        cuando una amiga viene y le oye sin ambajes
        con esa sutileza de bien amada hija. 
 

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