A la amar
fuí para hallartoda tu pasión de amar.
La ola se hizo cantar
sobre otra ola central.
Y ví tus montes de arena
con aroma a yerbabuena.
Y la cigueña tocaba
los rincones de mi alma.
Un hijo de costa y cielo
contestará mi deseo...
Más, lejos están tus olas
de mi infausto cabrilleo
que son latidos que vibran
en invertidos espejos.
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