Un labio
un labio solitario, tiembla y se disipa
buscando otro labio que perdure de tarde.
Y dos labios se deslizan una tarde sobre un órbe de silencios agónicos.
Un impalpable beso se desteje entre dos seres y se tocan: Son cuerpos, son designios:
Se abren y se invocan: Pensamientos de seres en brumas más que húmedos,
sobreviviendo en sus movimientos trémulos: Evocados en rememoraciones golosas.
Taciturnas, las bocas se cuelgan de los labios
mientras la noche en su océano pasa y va borrando regias constelaciones.
No dudo en el besarte: Lo repito, en el lagar con aroma a manzanas.
No es prohibido el que los labios vibren bajo los cielos lerdos y amarillos.
Un hálito es solo momentáneo que pasa, de cuerpo a cuerpo, hasta helar las venas.
Hasta el lugar oscuro de la sangre llega el aliento de dos desaforados.
Rodar trenzados de dos como dos lianas: En un juego de fuegos transparentes
en que transpiran con su sudor humano:
Besar por que se besa es un designio
que hace crujir las flores en las tapias.
Una boca en otra boca existe y extiende sus juegos y manías.
La carcajada dulce se sonroja, en dos seres que se aman, como perlas
echadas al mar del amorío
y se desgranan sus ganas en tinajas
donde un labio exudado sabe a vino
y su textura es densa como maizales
o frutos de olores inmediatos...
Jamás se tratan con sevicia mientras se intercambian sus humores.
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