Eres
en cuerpo de airelo que mi vacío invade.
Y tu perfume me sigue
alegrando sitios tristes
a los que jamás maldije....
Que Dios dé cobijo a todo lo que eres, es mi modo
de bendecirte y mirarte en las contristadas tardes.
en que te mis precisos ojos a los que hiciste cobardes.
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